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Una empresa es una organización que coordina personas, capital y
trabajo, para producir bienes o servicios con el objeto de
satisfacer necesidades de la gente. En orden a ello el hospital
es una empresa pero que adquiere dimensiones particulares en
virtud de su finalidad, producción y organización.
Su importancia y vigencia radica en que es una organización
capaz de facilitar el acceso a la atención médica ante un
sistema segmentado en múltiples cajas según fuera la capacidad
económica del beneficiario.
Es habitual esquematizar su estructura según especialidades,
disponiendo los distintos cargos jerárquicos de manera vertical,
siguiendo una línea de dependencia. Sin embargo, ello no
representa la realidad, toda vez que un hospital cuenta con una
estructura compleja de tipo matricial equilibrada entre las
operaciones y el conocimiento.
Una de ellas corresponde a las especialidades, otra corresponde
a las áreas en que se aplican los conocimientos, consultas,
emergencias, áreas intensivas, quirófanos, hospitalización.
La tercera estructura es la que presta sustento a ellas, para
que puedan operar la atención del paciente. Estas áreas se
agrupan y gestionan de manera centralizada a través de los
distintos departamentos, a excepción de la consulta que adquiere
una máxima descentralización a nivel del médico, que toma
decisiones y es el responsable de cómo se gasta y del efecto, en
términos de salud que produce en la población.
Este es un resultado difícil de calcular ya que los hospitales
no tienen población asignada, sino responsabilidad geográfica
para las emergencias.
El hospital cuenta también con áreas de producción que tienen
sus clientes internos, recreando una suerte de control
cualitativo que con- viene estimular con criterio de mejoras y
de acuerdo entre las partes para evitar conflictos.
Así la farmacia, el servicio de alimentación, ropería,
esterilización, mantenimiento, así como los servicios de
diagnóstico deben responder a la correspondiente demanda, con un
enfoque, si se quiere “comercial”.
Otro aspecto particular, que se ofrece en un hospital son las
líneas de dependencia que pueden ser administrativas y técnicas
a la vez, permanentes o circunstanciales, según fuera el ámbito
de actuación o intervención. Así, por ejemplo, el jefe de
quirófano dispone los tur- nos y el uso de los locales, en tanto
que el jefe de cirugía dispone los equipos quirúrgicos.
En general la estructura de los hospitales establece los cargos
de jefe de unidad dentro de la especialidad, lo que constituye
una superposición de jefaturas. La función del jefe de unidad es
gestionar la hospitalización resultando conveniente que la
ocupen clínicos máxime si es indiferenciada o agrupada en
clínicas, quirúrgicas, pediátricas y materno infantil, criterio
incluido en el estatuto del Hospital Garrahan.
El hospital debe alinear sus objetivos con el de los
profesionales a cuyo efecto es necesario el uso de incentivos
toda vez, que el médico privilegia la unidad de pago que en el
caso de sueldo es la cantidad de horas y no la productividad.
La aplicación de incentivos también debe considerarse para el
resto del personal y en particular en enfermería para evitar que
este recurso crítico busque su zona de confort, en detrimento de
la atención de los pacientes hospitalizados.
Asimismo, correspondería diferenciar desde el punto de vista
remunerativo a todo el personal que esté en contacto con los
pacientes, cualquiera fuese su categoría o labor. Sin embargo,
tal circunstancia no se aplica en el caso de los servicios
diagnósticos que cuentan con igual retribución, pero el contacto
con los pacientes es por medio de informes.
La idea de abordar un modelo público de provisión directa de
servicios, en particular para la población que no cuenta con
otra cobertura, enlaza la estrategia de la APS con la
organización de la oferta en redes de servicio.
La Red de Servicios constituye una forma de organización
compuesta por servicios de una misma especialidad, perteneciente
a un conjunto de establecimientos, que con distinta capacidad
resolutiva están intercomunicados en una determinada zona
geográfica para prestar servicios de atención médica a una
población de referencia.
El enfoque de red de servicios constituye una estrategia
vinculatoria, de articulación e intercambio entre instituciones
o personas que resulta en una modalidad de gestión cuyas
principales características son: adaptabilidad, horizontalidad y
fluidez de las relaciones en el uso racional y eficiente de los
recursos, de modo tal de incrementar la capacidad operativa en
la provisión de servicios, así como fortalecer el proceso de
planificación e inversiones y evaluación y lograr la
participación activa de las instituciones involucradas.
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