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Iván Petróvich Pávlov fue un fisiólogo ruso,
célebre por haber formulado el condicionamiento clásico (también
llamado reflejo de Pávlov). Fue laureado con el Premio Nobel de
Fisiología o Medicina en 1904. Pávlov estudió fenómenos como la
“generalización”, es decir, la presentación de respuestas
condicionales ante estímulos parecidos al estímulo condicional
original. (1)
Descubrió que, a diferencia de los reflejos incondicionales (no
aprendidos), la magnitud de la respuesta no era directamente
proporcional a la intensidad de los estímulos (es decir, a mayor
intensidad del estímulo, dentro de ciertos límites, se presenta
una mayor magnitud en la respuesta), sino que, en el caso de las
relaciones condicionales, la mayor magnitud en la respuesta
depende de qué tanto se parezca el estímulo que se presenta
respecto al estímulo condicional original.
Esto da lugar a una graduación (a veces llamada gradiente), de
modo que estímulos ligeramente de menor o mayor intensidad
respecto al estímulo condicional original dan lugar a respuestas
condicionales de mayor magnitud que las que se presentan ante
estímulos de mayor intensidad que el estímulo condicional,
aunque la mayor magnitud de la respuesta condicional siempre se
da ante el estímulo condicional original. (2)
Pávlov estudió muchos otros aprendizajes, tanto en animales como
en seres humanos, incluyendo lo que se denominó la inducción de
“neurosis experimental”, y prácticamente fundó el estudio
experimental del comportamiento considerado “anormal” o
“psicopatológico”, así como su contraparte para modificar varios
comportamientos indeseables, incluyendo fobias, tics y
comportamientos “neuróticos”, de manera que los sujetos
aprendieran comportamientos adaptables y eliminaran la ansiedad
y otras reacciones indeseables. (3)
Esta introducción al tema a tratar tiene una base fisiológica
que como vemos es de larga data. En la sociedad argentina en
este momento hay grupos etarios que creen que no tener leyes
sociales y no estar amparados por ellas es lo normal.
El maltrato al equipo de salud, tanto en las bajas
remuneraciones, en la “normalidad del pluriempleo”, la
agresividad en el sector público y privado hacia los médicos por
parte de pacientes insatisfechos para con la atención son
algunos ejemplos de la “normalidad”. Nos hemos acostumbrado a
que si se modifican las leyes laborales con la consiguiente
pérdida de derechos es “normal”.
Hay un grupo etario, como los millenials, que nunca tuvieron o
no conocieron el estado de derecho laboral tal como lo garantiza
la Constitución Argentina. Para ellos trabajar en condiciones
paupérrimas en cuanto a los ingresos, tiempos de trabajo
larguísimos, ser explotados por la seguridad social -sector
creado para ser solidario- o por la medicina prepaga o incluso
por la salud pública, es normal.
La Seguridad Social se inventó en la Prusia del Káiser Guillermo
y el canciller Von Bismarck en los años 80 del siglo XIX. Uno de
sus principales motivos fue compensar la influencia de los
revolucionarios socialdemócratas entre las clases proletarias,
en alza durante toda la segunda mitad del siglo en toda Europa.
Junto con la promulgación de la Doctrina Social de la Iglesia,
que cuajaría como tal en 1891 en la encíclica Rerum novarum de
León XIII. Claramente, se trataba de dar solución a los enormes
cambios laborales y sociales que había causado la revolución
industrial y que habían traído consigo la aparición del
proletariado, su maltrato por parte de los empleadores y
extendido un profundo malestar entre los trabajadores.
La Iglesia siempre ha tenido una doctrina social que se remonta
al Evangelio, a los Padres Fundadores, a la Escolástica
Medieval, pero con la Rerum Novarum, León XIII decidió
pronunciarse explícitamente sobre la cuestión social ante el
auge del capitalismo industrial desenfrenado.
Y lo hizo magnificando la dignidad del trabajo, la justicia
salarial, la explotación del trabajo infantil y femenino, la
relación entre la propiedad privada y el bien común, la
naturaleza del capitalismo y la misión de la empresa y del
emprendedor, temas que no han perdido su vigencia hoy en día,
ante los desafíos de la automatización de los procesos de
producción y el creciente uso de la inteligencia artificial.
Las respuestas han cambiado pero las preguntas siguen siendo las
mismas. ¿Quiénes colaboran indirectamente en favorecer el
acostumbramiento?
El conductismo en las redes sociales opera
mediante el condiciona- miento operante, utilizando refuerzos
positivos (me gusta, compartidos, comentarios) para aumentar
comportamientos específicos, convirtiendo la interacción en un
ciclo de estímulo-respuesta.
Mecanismos como el desplazamiento infinito y las notificaciones
actúan como recompensas variables, diseñados para generar
adicción y dependencia conductual: acostumbramiento a conductas
ilógicas, negativas y neuróticas.
El mecanismo sería el siguiente:
Refuerzo positivo:
los “likes” y seguidores actúan como premios que aumentan la
probabilidad de que un usuario repita la conducta (aceptar como
normalidad la falta de derechos).
Recompensas variables
(tragamonedas digitales): plataformas como TikTok e
Instagram utilizan la imprevisibilidad del próximo contenido
para liberar dopamina, similar a un casino.
Aprendizaje social:
imitación de comportamientos que reciben más atención, moldeando
la conducta social para ajustarse a estándares inhumanos de
aprobación.
Impacto conductual:
el uso desmedido se asocia con ansiedad, depresión, comparación
social, envidia y sedentarismo.
Adicción psicológica:
se reconoce una dependencia conductual, especialmente en
jóvenes, donde la red social condiciona la rutina diaria y
hábitos de consumo.
En resumen, las redes sociales están diseñadas para condicionar
el comportamiento del usuario, reforzando la necesidad de
validación constante y manteniendo la atención a través de
mecanismos adictivos. (4)
Esto fue estudiado por Pávlov hace más de 100 años, hoy sería el
fenómeno de acostumbramiento del equipo de salud ante el
maltrato, no solo físico, sino social y económico.
Habría que agregar a casi toda la población en este momento,
cómo un contagio masivo ante el avasallamiento del contrato
social. Esto, además, es apoyado por campañas de fake-news en
algunos medios de comunicación masiva. (5)
En los países de Sudamérica y el Caribe, los sistemas de
seguridad social siempre han estado bajo la responsabilidad casi
exclusiva del sector público y han presentado importantes
deficiencias, tales como bajas tasas de cobertura,
desequilibrios financieros e inadecuada asignación y gestión de
los recursos.
Para tratar de solucionar estos problemas y enfrentar el aumento
de la demanda asociado con la transición demográfica y
epidemiológica de la población, varios países han iniciado
durante la década de los noventa procesos de reforma de sus
sistemas de seguridad social que se han caracterizado por tres
rasgos fundamentales:
a) búsqueda de un mayor vínculo entre contribuciones y
beneficios para lograr mayor equilibrio entre ingresos y gastos;
b) cambios en la composición pública-privada que permitan una
mayor presencia de agentes privados en el financiamiento y la
provisión de servicios, y c) énfasis en los mecanismos de
mercado como medio para promover la eficiencia en la utilización
de los recursos asignando al Estado un papel regulador y de
garante de beneficios básicos a grupos que, por su condición
socioeconómica, no logran ciertos niveles mínimos de aporte. (6)
Si examinamos algunos de los problemas que han planteado las
reformas realizadas hasta ahora y las lecciones que de ellas se
pueden extraer. La relación entre universalidad y solidaridad
plantea que el principal desafío de las reformas de la seguridad
social es el avance hacia sistemas de carácter universal que
amplíen significativamente la cobertura poblacional, para lo
cual es inevitable fortalecer los mecanismos de solidaridad en
el financiamiento y mejorar la eficiencia mediante la
introducción de instrumentos de gestión que no afecten
negativamente al componente solidario en el ámbito del
financiamiento.
Se concluye que es necesario aumentar los niveles de cobertura,
mejorar la gestión, preocuparse por el diseño de la composición
pública asociada con la privada cuando corresponda, definir las
competencias del sector privado y del gobierno en el
financiamiento, provisión y regulación del sistema de seguridad
social, e introducir y fortalecer los mecanismos de solidaridad
en el financiamiento.
De una vez por todas introducir un planeamiento estratégico
posible y consensuado no solo del sistema en general, además de
atender las necesidades reales del equipo de salud. De otra
manera la “normalidad” del acostumbramiento a formas de trabajo
indignas del sector conducirá a nuevos fracasos, que alteraran
aún más los problemas actuales del sistema de salud argentino.
Bibliografía:
(1) Iván Pávlov / Los reflejos condicionados - Edit.
Morata/México/2020.
(2) J.R. Millenson / Principios de análisis conductual -
Biblioteca Técnica de Psicología/Edit. Trillo/México/1967.
(3) Ciencia y Conducta Humana / B.F. Skinner - Editorial Catedra
Externa/ Universidad De Cádiz/España/2022.
(4) Byung Chul Han / Psicopolítica - Octaedro Ediciones/2005.
(5) Éric Sadin / La vie spectrale-penser dans l‘ère du metaverse
- Edition Grasset & Fasquelle/París/2023.
(6) Revista Panamericana de Salud Pública - PAHO/jul.- ago.
/2000.
| (*) Docente libre - Departamento de
Salud Pública y Humanidades Médicas - Facultad de
Medicina/UBA. |
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