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Salir a caminar por las calles de las ciudades de la República
Argentina es un recorrido por su historia épica. Buenos Aires no
es ajena a esta tradición.
Los nombres de los patriotas que construyeron la nación se leen
por doquier... los que firmaron el Acta de la Declaración de la
Independencia y pensaron en un destino de gloria, están
estampados en estas calles... Laprida, Darregueyra, Gallo,
Colombres, Serrano, Gorriti, Castro Barros, Pacheco de Melo...
Juan José Paso que además integró la Primera Junta en la
Revolución de Mayo... y firmó luego el Acta de la Independencia
en 1816.
El eco de sus voces aun resuena desde el fondo de la historia,
atronador, desde el Tucumán hasta el puerto de Santa María del
Buen Ayre, del Norte hasta la Patagonia, había nacido una nueva
y gloriosa Nación, el iluminismo versus el despotismo que había
ilustrado a Chuquisaca, con los libros de Filangieri y con las
ideas de la Revolución Francesa.
Sin
embargo, el destino de las Naciones nunca se puede predecir…
La decadencia de un país es un proceso multicausal de declive
estructural que abarca el debilitamiento institucional, el
quiebre social y el agotamiento económico. Se manifiesta
mediante polarización, pérdida de confianza ciudadana,
corrupción y desigualdad, llevando a una pérdida de calidad de
vida y relevancia internacional. (1)
A partir de la década de 1930, la economía argentina se
deterioró notablemente. El factor más importante en este declive
ha sido la inestabilidad política desde la interrupción
democrática, cuando una junta militar tomó el poder, poniendo
fin a siete décadas de gobierno civil constitucional. (2)
Sobre todo, a partir del gobierno constitucional de Hipólito
Yrigoyen.
Pero esta explicación no es suficiente... A partir de la sanción
y puesta en marcha de la Ley 1420 de enseñanza laica, gratuita y
universal de Sarmiento, la Argentina dio un salto cualitativo
que se quiebra precisamente en 1930 con el golpe militar y los
que hubo después durante el siglo XX. (3)
Golpes que nos hacían retroceder social, económica y
culturalmente.
La recuperación de la democracia durante el gobierno del general
Perón con la sustitución de importaciones, la creación de una
industria ligera, las leyes laborales, pero sobre todo la
sanción de la gratuidad en las universidades públicas provocó un
salto cualitativo que se reflejó en el ascenso social de las
clases más pobres y de las clases medias.
Los sucesivos golpes que ocurrieron después, con breves períodos
de democracia, no alcanzaron a compensar a una sociedad dividida
y fragmentada, cuyos efectos duran hasta la actualidad. (4)
Cabe decir que el avance de la salud pública con la creación del
Ministerio de Salud durante el gobierno del general Perón, cuyo
ministro fue el gran Ramón Carrillo, fue quizás el período más
brillante del sanitarismo argentino de toda su historia.
La construcción de hospitales que aun hoy perduran en todo el
ámbito de la República, el enorme aumento de la oferta de camas
y un concepto nuevo que introdujo Carrillo fue que el hospital
no fuera un centro pasivo, sino que salga de su ámbito
geográfico para buscar a los pacientes, es decir que se haga
prevención.
Este concepto hoy es sumamente valioso, pero lamentable- mente
se realiza en pocos lugares. Además de cambiar el concepto de
que la salud es un derecho garantizado por el Estado y no un
acto de beneficencia fue revolucionario.
Asistimos hoy a la destrucción del Estado con el argumento que
deben cerrar las “cuentas” ... ¿Las cuentas de quién?
De los endeudadores seriales y destructores consuetudinarios del
tejido social, del contrato social de Rousseau, de los que
quitan derechos históricos que supimos conseguir... en fin los
ajustadores seriales.
Se desfinancia la educación pública aún más,
por un pro- ceso que lleva años de destrucción.
Se desfinancian las universidades nacionales,
de donde salieron nuestros premios nobeles-único país en
Sudamérica que los obtuvo en ciencia-lugar de investigación que
junto con el CONICET es parte indisoluble del desarrollo
nacional y fuente de soberanía.
La desfinanciación de las instituciones que brindan salud en
forma solidaria, a través de distintos mecanismos en paralelo
con ingresos cada vez paupérrimos y la desinversión en el sector
público más acentuada a medida que esta administración avanza
sobre los derechos fundamentales y constitucionales.
Están pasando muchas cosas que no son percibidas por el pueblo o
disimuladas por un aparato de prensa cómplice, qué no es nuevo,
pero que subsiste y atenta para provocar continuamente fake news.
La pérdida continua del aparato industrial y de las PYME que son
los impulsores de la generación de fuentes de trabajo más
importante, aparte del Estado nacional, es cosa de todos los
días.
El argumento neoliberal de que el Estado debe achicarse es una
tremenda falacia, ya que la redistribución de los impuestos y la
riqueza de las naciones se debe volcar a mejorar la vida de la
población siempre. (5)
El argumento fútil de que cierren las cuentas, que no es otra
cosa que la disminución de la renta nacional per cápita, les
sirve para pagar una deuda externa impagable, típica de la usura
financiera no productiva, empobreciendo a los más necesitados y
a las clases medias, ya que la hiperconcentración de la riqueza
en muy pocas manos nos va a llevar a una situación límite. (6)
Aun no se percibe como reaccionará la población ni cuando, (7)
que seguramente y dada la trayectoria de lucha inclaudicable del
“Pueblo Argentino” por sus derechos y que históricamente nos
llevó al progreso, a acercarnos a la equidad y a la
independencia económica y sobre todo cultural.
Podríamos agregar aquí un listado de catástrofes que están
sucediendo, a la venta sin condicionamientos del subsuelo, del
agua, de la salud considerada por esta caterva como “una
oportunidad de negocios”... sin embargo no hay que olvidar que
de esta tierra salió la Revolución de Mayo, que derrotó a un
imperio poderoso y fue exitosa.
En esta “Tierra” tuvimos al libertador José de San Martín, al
iluminista Mariano Moreno, a Manuel Belgrano y a todos aquellos
que nos legaron esta Patria, mi Patria…
Alcemos de nuevo las banderas de la verdadera libertad, de la
igualdad y de la fraternidad que nos hizo levantar esta Nación
de ciudadanos excepcionales y heroicos y a sus pies nuevamente
rendido el león.
Y en lo que nos compete como miembros del equipo de salud no
demos el brazo a torcer, sigamos luchando por un sistema de
salud integrado y complementario.
Trabajemos todos juntos para mejorar la situación de los equipos
de salud, contra el pluriempleo, contra el vaciamiento del
sistema solidario y el público… en fin, retomemos nuestra
historia porque el futuro comenzó en mayo y es nuestra
obligación y nuestro derecho para tener un país con equidad, con
educación de calidad y con un sistema de salud justo para todos
los que quieran habitar el suelo argentino.
Bibliografía:
1) La decadencia de Occidente/Oswald Spengler/Editorial
Austral/Madrid 2011.
2) Alain Rouquié/Poder Militar y Sociedad Política en la
Argentina /Emecé/1981.
3) Robert Potash/El ejército y la política en la
Argentina/Sudamericana /1969.
4) Alain Rouquié/El siglo de Perón/Editorial Edhasa/2017.
5) Carlos Gracian/la fantasía neoliberal/Editorial Nido de
vacas/2024.
6) Giuliano Da Empoli/La hora de los depredadores/Editorial Seix
Barral/2026.
7) Pilar Calveiro/De matar a dejar morir/Editorial Siglo
XXI/2025.
| (*) Docente libre - Departamento de
Salud Pública y Humanidades Médicas - Facultad de
Medicina/UBA. |
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