:: REVISTA MEDICOS | Medicina Global | La Revista de Salud y Calidad de Vida
 
Sumario
Institucional
Números Anteriores
Congresos
Opinión
Suscríbase a la Revista
Contáctenos

 

 

 

 

 

 

Federación Farmacéutica

 

 
 

 
 

:: Infórmese con REVISTA MEDICOS - Suscríbase llamando a los teléfonos (5411) 4362-2024 /  (5411) 4300-6119 ::
   
 Columna

    
CONTROL PÚBLICO VERSUS CORPORATIVO EN LOS SISTEMAS DE SALUD:
EL PROBLEMA ESTRUCTURAL DE LA REGULACIÓN
  
Por el Dr. Carlos Felice (*)


En el marco de esta edición aniversario, quiero expresar un especial reconocimiento a Revista Médicos por el compromiso sostenido a lo largo de los años en la construcción de un espacio de reflexión, análisis y debate para quienes formamos parte del sistema de salud. Ser parte de sus páginas como columnista ha significado, en lo personal, una oportunidad constante para pensar en profundidad los desafíos estructurales que enfrentamos, pero también para contribuir, desde la palabra, a una conversación que necesita ser cada vez más rigurosa, plural y orientada al bien común. En tiempos donde la inmediatez muchas veces desplaza al pensamiento, sostener un ámbito editorial de estas características no es menor: es, en sí mismo, un acto de responsabilidad institucional.

Este trabajo analiza el funcionamiento de los sistemas de salud en América Latina, con especial referencia al caso argentino, a partir del papel de la regulación pública en su sostenibilidad. Se examinan dos enfoques regulatorios -estratégico y sectorial- y se describen las principales limitaciones asociadas a este último, entre ellas la fragmentación institucional, la asimetría de la información y la presión creciente sobre los costos. Sobre esta base, se plantea la necesidad de fortalecer esquemas de regulación estatal de carácter estratégico, orientados a mejorar la eficiencia, la equidad y la cobertura efectiva.

Introducción

Los sistemas de salud en América Latina se desarrollan en un escenario atravesado por la coexistencia de mecanismos de mercado y dispositivos de regulación pública. En la Argentina, esta configuración adquiere una complejidad particular, dada la histórica segmentación entre subsistemas y la distribución federal de competencias.
La pandemia de COVID-19 puso en evidencia tanto la capacidad de respuesta del sistema como sus limitaciones estructurales, especialmente en materia de coordinación interjurisdiccional y equidad en el acceso. En este contexto, la discusión sobre la regulación estatal deja de ser un problema técnico para convertirse en una cuestión central de política pública.
La literatura ha señalado que las características propias del sector salud -incertidumbre, asimetrías de información y externalidades- restringen la capacidad de los mercados para asignar recursos de manera eficiente (Arrow, 1963). En el caso argentino, estas limitaciones se potencian por la fragmentación institucional y la coexistencia de múltiples lógicas de financiamiento y provisión.

Modelos regulatorios en el sector salud

Pueden identificarse, en términos analíticos, dos enfoques regulatorios. El primero, de carácter estratégico, implica una intervención activa del Estado en la definición de prioridades, la asignación de recursos y la organización de la oferta de servicios. Este enfoque supone la existencia de capacidades institucionales para coordinar actores y orientar el sistema en función de objetivos sanitarios explícitos.
El segundo enfoque, de tipo sectorial, delega en las dinámicas de mercado buena parte de la organización del sistema. En estos casos, la regulación adopta un carácter fragmentario o reactivo, lo que limita su capacidad para corregir desequilibrios estructurales.
En la Argentina, ambos enfoques coexisten. Sin embargo, el funcionamiento efectivo del sistema continúa fuertemente condicionado por la lógica segmentada de sus subsistemas, lo que reduce el alcance de las intervenciones estratégicas.

Problemas estructurales del funcionamiento del sistema

El sistema de salud argentino se organiza en torno a tres grandes componentes: el subsector público, la seguridad social -compuesta por obras sociales nacionales y provinciales- y el sector privado. Esta estructura, si bien ha permitido niveles amplios de cobertura formal, presenta problemas persistentes de articulación.
La fragmentación institucional es uno de los rasgos más notorios. La coexistencia de múltiples financiadores y prestadores, junto con el rol de la Superintendencia de Servicios de Salud y el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados, configura un entramado complejo, con superposición de funciones y escasos mecanismos de coordinación efectiva.
En este marco, el Programa Médico Obligatorio actúa como piso de cobertura, pero su actualización y aplicación presentan tensiones recurrentes, en particular frente a la incorporación de nuevas tecnologías y tratamientos de alto costo. La judicialización de la salud, a través de acciones de amparo, constituye una expresión de estas tensiones, al trasladar decisiones de priorización al ámbito judicial, muchas veces sin criterios homogéneos.
A ello se suma la presión derivada de la inflación sanitaria, impulsada por el aumento sostenido de costos en insumos, medicamentos y tecnologías, en un contexto macroeconómico inestable. Esta dinámica impacta de manera desigual en los distintos subsistemas y pone en cuestión su sostenibilidad financiera.
Los desequilibrios en la distribución de los recursos humanos constituyen otro problema relevante. La concentración de profesionales en áreas urbanas y en especialidades de alta complejidad contrasta con las dificultades para consolidar equipos de atención primaria, particularmente en regiones periféricas.
Finalmente, la ausencia de un sistema consolidado y transversal de evaluación de tecnologías sanitarias limita la capacidad del sistema para establecer prioridades basadas en evidencia, lo que refuerza dinámicas de incorporación desordenada de innovaciones.

Implicancias para la política pública

Los desafíos identificados ponen de relieve la necesidad de fortalecer el rol rector del Estado, no solo como regulador, sino también como articulador del sistema en su conjunto.
En el caso argentino, esto implica avanzar en mecanismos de coordinación entre jurisdicciones y subsistemas, respetando el carácter federal, pero reduciendo los niveles de segmentación. La construcción de criterios comunes en materia de cobertura, financiamiento y evaluación de tecnologías aparece como un paso necesario en esta dirección.
Asimismo, el fortalecimiento de la atención primaria constituye un eje central para mejorar la eficiencia y la equidad. La reorientación del gasto hacia estrategias preventivas y el desarrollo de modelos de pago que incentiven resultados, más que volumen de prestaciones, pueden contribuir a este objetivo.
Por otra parte, resulta clave consolidar capacidades institucionales en evaluación de tecnologías sanitarias, de modo de ordenar la incorporación de innovaciones y reducir la discrecionalidad en las decisiones de cobertura.
Finalmente, abordar la judicialización de la salud requiere no solo reformas normativas, sino también la generación de marcos regulatorios más claros y consistentes que reduzcan la incertidumbre y fortalezcan la legitimidad de las decisiones públicas.

Conclusiones

Las limitaciones del sistema de salud argentino no pueden comprenderse únicamente como problemas de gestión, sino como manifestaciones de una configuración estructural caracterizada por la fragmentación y la débil capacidad de coordinación.
En este contexto, la construcción de un esquema de regulación estatal de carácter estratégico aparece como una condición necesaria para mejorar el desempeño del sistema. Más que sustituir a los distintos actores, se trata de establecer reglas e instituciones que permitan articularlos en función de objetivos comunes.
Avanzar en esta dirección supone enfrentar tensiones distributivas y construir acuerdos políticos en torno al alcance del derecho a la salud y a las formas de garantizarlo. La viabilidad de estos acuerdos será determinante para la sostenibilidad futura del sistema.

Referencias:
* Arrow KJ. Uncertainty and the welfare economics of medical care. Am Econ Rev. 1963;53(5):941–973.
* Comisión Económica para América Latina y el Caribe. Panorama social de América Latina 2024. Santiago: CEPAL; 2024.
* Savedoff WD. Organization of health systems in Latin America. Washington, DC: Inter-American Development Bank; 2004.
* UC Public Policy Center. Health system reform and policy recommendations. Santiago; 2021
.

 

(*) Abogado. Especialista en Sistemas de Salud. Presidente de Obra Social del Personal de la Actividad del Turf (OSPAT) y Secretario General de Unión de Trabajadores del Turf y Afines (UTTA)
 
SUMARIO 
 
 

Copyright 2000-2026 - Todos los derechos reservados, Revista Médicos