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 Opinion

    
Enfermería:
un colectivo marginado por el sistema de salud
 Por el Dr. Marcelo García Dieguez (*)


Cualquiera que se vincule, en cualquier rol, al sistema de salud, puede dar cuenta de la relevancia de la tarea que llevan adelante los miembros de los equipos de enfermería. Las evidencias son incontrastables en la relación directa entre los niveles de desarrollo de la enfermería y la calidad en la atención en todos los niveles del sistema de salud. (1)
Sin embargo, la deuda del sistema de salud con el personal de enfermería debe ser incluida en cualquier agenda de reforma. Sin querer recorrer toda la problemática, algunos aspectos merecen llamar la atención de quienes se encuentran en puestos decisorios.
Los aspectos de la formación, así como la condiciones laborales y salariales, junto con aspectos regulatorios y legales, son tal vez los que deberíamos revisar primero. Hoy en la Argentina, el número de personal de enfermería en relación con el personal médico, por fin ha alcanzado la paridad. (2)
Esta es una mirada optimista que simplifica el problema y oculta aspectos que requieren atención. Este número se alcanza sumando al personal con todos los niveles formativos incluyendo el de auxiliar. Si sólo consideramos quienes alcanzan una licenciatura o la graduación en el nivel de tecnicatura, esta fuerza laboral se reduce en más de 30%.
En algunos distritos como Chaco y Santiago del Estero aún continúa la formación de auxiliarles y son mayoría. Además de estas marcadas diferencias entre las provincias en el grado de formación alcanzado, se agregan diferencias en términos de distribución.
Las iniciativas de profesionalización de auxiliares aún siguen siendo insuficientes.
Programas como el PRONAFE lanzado en la gestión 2015 a 2019 con becas y mejoras en las condiciones de formación, sumado a la potente oferta formativa del sistema universitario, han logrado incrementar las proporciones de graduación, así como el número absoluto (3), pero aún el desgranamiento sigue siendo importante, y baja la tasa que alcanza el nivel de grado.
La formación posterior a la graduación y la especialización en todos los niveles no están exentas de problemas. Por un lado, los que egresan en el nivel técnico, si bien pueden acceder a postítulos, éstos no permiten acceder a certificaciones reconocidas.
Las residencias si bien impulsadas en todas las jurisdicciones en muchos casos requieren de título de grado para acceder, y deben competir con el trabajo en relación de dependencia que la mayoría tiene desde que obtuvo el título intermedio.
Una mirada en perspectiva puede ser optimista ya que se han dado grandes avances respecto de la situación 20 años atrás cuando el 10% eran empíricos y los títulos de licenciatura sólo alcanzaban al 2%. (4)
En cuanto a las condiciones laborales, han sido públicas las luchas para su reconocimiento en carreras profesionales, con el consecuente reconocimiento salarial. No ha corrido mejor suerte la conformación de colegios profesionales con funciones delegadas en términos deontológicos y de matriculación, similares a las que han desarrollado otras profesiones de la salud en la mitad de las provincias.
La atomización en subsectores del sistema de salud también conspira con la representación sindical específica, que en el subsector estatal está fragmentada y aparece más concentrada en el de la seguridad social y el privado. (5)
El fenómeno del multiempleo no es ajeno a la enfermería, reportes recientes por encuesta, indican que alcanzan a 66,8%. La percepción sobre la situación laboral está atravesada por un descontento influenciado por la necesidad de tener más de un trabajo para sostener el ingreso. (6)
Esto eleva enormemente la carga horaria diaria. La feminización de la profesión y la invisibilización de las tareas no remuneradas, genera una sobrecarga enorme, principalmente en las mujeres. Esta inequidad de género también se traslada a la diferencia salarial entre hombres y mujeres. (6)
Cada vez que un político o funcionario quiere aparecer como progresista se embandera en la lucha contra el discurso médico hegemónico y desde ese discurso busca poner en valor el rol del colectivo de enfermería.
Esto es insuficiente, la profesión continúa con graves problemas sin solución que exceden la inserción laboral de la enfermería en los equipos de trabajo. Pueden ser consecuencia en parte de ese fenómeno cultural, pero sin duda hay otros emergentes dependientes de la política sanitaria.
Como suele ocurrir con muchos temas de salud se escuchan grandes discursos, pero se ven pocas acciones. Tal vez comenzar a discutir alguna de estas propuestas pueda ser un camino de solución:

Aumentar becas y seguimiento para evitar desgranamiento en el pregrado y grado, así como facilitar la preservación de cargos para los que opten por formaciones de postgrado.
Revisar las certificaciones de especialidades reconocidas en el ministerio de salud.
Generar estándares de carreras de especialización similares al resto de las carreras de grado en salud.
Promover el diálogo directo con representantes genuinos en la construcción de políticas organizacionales y salariales.
Revisar las carreras profesionales con una mirada integral e inclusiva.
Promover una política laboral con perspectiva de género.


Referencias:
1) Lankshear AJ, Sheldon TA, Maynard A. Nurse staffing and healthcare outcomes: a systematic review of the international research evidence. ANS Adv Nurs Sci. 2005; 28(2):163-74. doi: 10.1097/00012272-200504000-00008.
2) Ministerio de Salud de la Nación. Dirección Nacional de Capital Humano. La formación de los recursos humanos de salud 2016-2019 / 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Ministerio de Salud de la Nación. Observatorio Federal de Recursos Humanos en Salud, 2019.
3) Ministerio de Salud de la Nación. Estado de situación de la formación y el ejercicio profesional de Enfermería en la Argentina. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Ministerio de Salud de la Nación. Observatorio Federal de Recursos Humanos en Salud, 2020. Disponible enhttps://www.argentina.gob.ar/sites/default/files estado
de_situacion_de_la_formacion_y_el_ejercicio_profesional_de_enfemeria_ano_2020.pdf
4) Valle Rojas A, Heredia A. El sistema de salud y la situación de la enfermería en la Argentina Rev Latino-am Enfermagem 1999; 7(1): 99-101.
5) Aspiazu E - Las condiciones laborales de las y los enfermeros en la Argentina: entre la profesionalización y la precariedad del cuidado en la salud. Trabajo y sociedad 2017; (28):11-35.
6) Dure I, García Dieguez. M y col. - Relevamiento de Recursos Humanos de Enfermería en la provincia de Buenos Aires. Evaluación de la carrera de Enfermería. Rev Argent Salud Pública, 2017; 8(32): 38-41.


 

(*)  Médico (MP 18877). Profesor Asociado Universidad Nacional del Sur. Ex director nacional de Capital Humano Ministerio de Salud

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