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 Opinion

    
Igualdad, equidad y justicia…
Acerca de los principios sanitarios
Por el Dr. Antonio Ángel Camerano (*)


La IGUALDAD es un principio sanitario que reconoce la equiparación de todos los ciudadanos en derechos y obligaciones. Entendiéndose de por sí, que todos se benefician con un mismo apoyo. Esto es el trato igualitario. Siendo de por sí por su parte, la EQUIDAD otro principio que trata de una disposición del ánimo que mueve a dar a cada uno lo que merece. Aquí todos tienen el apoyo que necesitan - este es el concepto de discriminación positiva- así se produce la misma, que mueve a dar a cada uno lo que merece. JUSTICIA, es el concepto que deviene del cristianismo, a saber, una de las cuatro virtudes cardinales, que consiste en la constante y firme voluntad de dar al prójimo lo que les es debido.
En otras palabras, regula la igualdad o proporción de equidad en los intercambios. Es decir que todos pueden acceder, sin apoyo, ni lugares reservados porque las causas de la falta de equidad han sido resueltas. La barrera sistémica ha sido removida.
Las barreras sistémicas suelen ser de acceso, están interrelacionadas y las barreras geográficas están relacionadas con la distancia y con la escasez de transporte; las barreras económicas son los precios de las consultas y de los medicamentos, además, entre las barreras culturales, la lengua española es un obstáculo. Los indígenas tienen otra concepción de la medicina y de los tratamientos y se quejan en ocasiones de trato abusivo por parte de los profesionales sanitarios. A su vez, los profesionales de la salud reconocen que el trauma de la guerra está presente y critican las malas condiciones de vida y la falta de recursos.
Las principales barreras son a) barreras estructurales: relacionadas con la organización del sistema general de seguridad social en salud; b) barreras administrativas: relacionadas con la prestación del servicio por parte de las obras sociales, prepagas y por la red pública hospitalaria; c) barreras económicas: relacionadas con el gasto de bolsillo; d) barreras relacionadas con el personal médico; e) barreras culturales; f) barreras relacionadas con los determinantes sociales; g) barreras originadas en determinantes estructurales: relacionadas con la posición socioeconómica, discriminación social y desconocimiento; y h) barreras intermedias: relacionadas con la ubicación geográfica, entorno laboral y el sistema de salud.
Un sistema de salud desarticulado en su estructura financiera y administrativa en el que persisten inequidades en el acceso y oportunidad para la utilización de los servicios, presentándose barreras que no sólo deterioran la percepción de la calidad de la atención sino también conllevan al empeoramiento de la condición clínica del paciente lo cual trae consecuencias para el paciente, su familia, el sistema de salud y el Estado.
Como resultado se crea una situación de temor e inseguridad para el ciudadano ajeno a esos planes, que puede ser confundido y arrastrado a seguir un supuesto cambio. Con el paso del tiempo, se dará cuenta de que los resultados van contra sí mismo.
La barrera sistémica comprende un patrón, una práctica, una política o un caso en el que la supuesta discriminación tiene un amplio impacto en un sector, una profesión, una empresa o un área geográfica.
La gerencia de personal alienta a los empleadores a prevenir la discriminación analizando cuidadosamente las prácticas que utilizan para reclutar, contratar, ascender, capacitar y retener a los empleados. Se está expandiendo sus esfuerzos por asociarse con grupos de apoyo, organismos estatales y federales, grupos de empleadores, abogados de demandantes y otras organizaciones para identificar y abordar prácticas discriminatorias.
Algunos ejemplos de prácticas sistémicas -y vale repetir- incluyen: barreras discriminatorias en los procesos de reclutamiento y contratación; acceso restringido en forma discriminatoria a programas de capacitación gerencial y empleos de alto nivel; exclusión de mujeres calificadas de campos de trabajo tradicionalmente dominados por hombres; discriminación por discapacidad, como investigaciones ilegales previas al empleo; discriminación sobre la base de la edad en reducciones vigentes y beneficios jubilatorios; y cumplimiento de las preferencias de los clientes que generen ubicaciones o asignaciones discriminatorias.
Desde hace mucho tiempo, la Equal Employment Opportunity Commission (EEOC) reconoce que un sólido programa sistémico a nivel nacional es fundamental para cumplir su misión de erradicar la discriminación en el lugar de trabajo. Por este motivo, el programa sistémico es una de las máximas prioridades de la agencia. La identificación, la investigación y el litigio de casos de discriminación sistémica, junto con los esfuerzos por educar a los empleadores y fomentar la prevención, son esenciales para la misión de la EEOC.
Ahora bien. La medicina, con su poder biotecnológico, ha hecho borrosa la frontera entre la vida y la muerte. Con sus medios permite prolongar la vida (o la agonía) y diferir el momento de la muerte, planteando serios interrogantes éticos y morales y una incertidumbre sobre cuándo se considera que una persona haya muerto.
Uno de los temas clave de la Bioética es el de la justicia en la prestación de servicios en salud frecuentemente denominado justicia sanitaria. En esencia, el problema, se refiere a cómo una sociedad distribuye las posibilidades de sus miembros en el acceso a los diversos elementos constitutivos de la atención en salud y la manera cómo determina las cargas y sacrificios necesarios para lograr un nivel dado de salud

 

(*)  Médico y Doctor de la Universidad de Buenos Aires, área Ciencias Éticas, Humanísticas y Sociales Médicas

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