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 Opinión 

    

DISCIPLINAS DE GESTIÓN EN LOS SISTEMAS DE SALUD

Por el Dr. Carlos Javier Regazzoni (*)


La ciencia es una forma de pensar que nos permite mejorar nuestra comprensión de la realidad y los modos de transformarla. Aquí deseamos mejorar los niveles de salud de la población; una empresa imposible sin cooperación y ciencia.
Todo esfuerzo cooperativo exige coordinación y esta demanda gestión: planes, delegación de tareas, y control. Ahora bien; en el caso de la gestión de salud nuestros niveles actuales de desarrollo científico son inaceptablemente bajos para un quehacer humano que trata de medicina, la ciencia más innovadora de la historia, y del 10% del PBI mundial, siendo uno de los sectores más bastos de la economía.
La gestión de salud es hoy, científicamente primitiva, lo que produce ineficiencia del uso de recursos, ineficacia en la obtención de resultados sanitarios, profundas desigualdades, y niveles alarmantes de inseguridad para los pacientes. Para mejorar la salud de la población es indispensable “cientifizar” la gestión sanitaria. En la Argentina el desafío es urgente y la precariedad grande.

Diseño del sistema de salud

Diseñar y gestionar sistemas de salud es extremamente complejo. El conocimiento científico en la materia, así como el desarrollo de innovadoras técnicas de gestión evolucionan aceleradamente. Pretender resolver los problemas acuciantes del sistema de salud argentino con formulaciones simplistas como “-hay que gestionarlo bien”, “-esto se resuelve atacando la corrupción”, “-hay que dar un voucher y que la gente elija”, o “-terminemos con la fragmentación”, solo agregará desconcierto y fracasos.
Invocar la inteligencia artificial podría ser también simplista, en un país donde buena parte del personal no cumple su horario hospitalario. Todas esas expresiones, parcialmente verdaderas, carecen de metodología y sistematicidad. El indispensable rediseño de nuestro sistema de salud requiere de varias disciplinas científicas en su auxilio y rigor en su aplicación.

Ciencia de la estrategia

Necesitamos una estrategia nacional de salud y un dispositivo efectivo de planeamiento sanitario, con metas claras hoy inexistentes. Las metas deben desbordar en objetivos numéricos por jurisdicción, evaluables en el tiempo, obligatorios, y con revisiones periódicas; acciones concertadas; indicadores de desempeño; y planificación por capacidades.
Universidades, hospitales de todo nivel, clínicas privadas, obras sociales, deben todos adaptar su operación a la planificación sanitaria nacional. Y esta debe contar con el mayor respaldo científico local, regional, e internacional.

Modelado y pensamiento sistémico

El modelado y pensamiento sistémico son herramientas para distribuir las tareas en los planes de acción, pues se debe partir de un modelo de la realidad con variables de ingreso, procesos de transferencia, y variables de egreso, cuantificables.
Además, las disciplinas del modelado y pensamiento sistémico reducirán complejidades e incertidumbres que hoy se administran intuitivamente. No podemos seguir distribuyendo tareas según organigramas y esquemas burocráticos desactualizados, o en base a prescripciones ideológicas; la realidad funciona distinto y la experiencia internacional proporciona guías para hacer mejor las cosas. Pero hay que pensar sistémicamente y modelar.

Demografía y epidemiología

El financiamiento no tiene solución sin cálculos actuariales, evaluación demográfica, y proyección de la carga de enfermedad. Estos son los análisis sólidos para fundamentar la sustentabilidad (o no) de muchos financiadores, y para diseñar los espacios presupuestarios que pagarán las cuentas cada vez más abultadas de la innovación médica y el deterioro de la situación social.
Sin números, modelos matemáticos, inferencias estadísticas, la discusión es demasiado difusa para la gravedad actual. En salud no se hace ni un décimo de los análisis que llevan adelante compañías pe- troleras o mineras para decidir inversiones. Imposible estimar su- ministros y capacidades sanitarias sin las herramientas de demografía y epidemiología.

Análisis operacional

El análisis operacional surgió en la Segunda Guerra cuando hubo que organizar las campañas militares y luego el reabastecimiento de la Berlín derrotada. Se usa ampliamente en la industria y la logística.
Utiliza análisis lógico, modelos de Markov, teoría de colas, y simulaciones de eventos discretos, entre otras herramientas, para entender la realidad desde una o varias funciones matemáticas que serán optimizadas. Así se descubren las mejores intervenciones para cumplir los objetivos deseados.
Esta disciplina debe revolucionar la gestión de los hospitales y sistemas de salud municipales, provinciales y nacionales, de toda la Argentina. Aquí las nuevas herramientas de inteligencia artificial serán de ayuda. ¡La gente todavía saca turno haciendo filas! Y las guardias no hacen cálculo de demanda para estimar su staff disponible. La oportunidad de mejora es inmensa.

Evaluación de costo-efectividad y trayectos de cuidados

Las obligaciones para los financiadores se establecen por el Plan Médico Obligatorio. El mismo no cuenta con ninguna evaluación costo efectiva. Además, el principal problema es qué usar y en qué circunstancias, enmarcando todo en las reales prioridades sanitarias de la población.
Debemos ser capaces de dar lo esencial, a todos. Para ello no se puede dar todo a solo algunos. Pero debemos realizar exhaustivos análisis de costo-eficiencia, y reemplazar el PMO por trayectos de pacientes y protocolos.

Ciencia en la gestión de salud

Dice Ortega al joven argentino que quería estudiar filosofía que “... no hay nada más fecundo que la ignorancia consciente de sí misma”. Como al pensador la juventud argentina, de forma análoga la sanidad argentina hoy “inspira más esperanza que confianza”. Porque a nuestra enorme potencialidad le falta disciplina.
Y, agregará Ortega, es “imposible hacer nada en el mundo si no se reúne esta pareja de cualidades: fuerza y disciplina”. Debemos admitir que la gestión en salud debe asimilar la nueva ciencia de la gestión de salud. Para así complementar nuestra vitalidad con un método. Y como termina el español, “... ir a las cosas sin más”.
 
 

(*) Médico y Doctor en Medicina

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