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 Debate

    

INTELIGENCIA HUMANA


Por el Dr. Mario Glanc (*)


Spoiler alert: este no es un artículo acerca de los alcances y posibilidades de la Inteligencia Artificial (IA). Es una reflexión compartida en torno a las tendencias que se observan en el mercado de la salud a partir de su aparición, y las consecuencias que devienen de ello. Estamos en un momento de genuino cambio de modelo de producción de servicios de salud, y tal vez valga la pena detenerse en ello.
La ingeniería biológica, (nuevas moléculas) y genética (medicina genómica -CRISPR), las interfases humano- mecánica (cíborgs), la ingeniería de la vida inorgánica (dispositivos) y la robótica aplicada ya son parte de la tecnología disponible.
Su intersección con el Big Data y consecuentemente el aprendizaje automático a través de IA, supone una verdadera bisagra ya no en lo procedimental o instrumental, tal como lo conocimos hasta ahora, sino en el propio modelo de producción en salud. Baste un ejemplo: el Premio Nobel de química 2024 le fue otorgado (D. Baker - D. Hassabis - J.M. Jumper) ni más ni menos que por el diseño computacional de proteínas. En otras palabras, por la creación a través de la IA de un componente esencial de la vida.
Esta revolución tecnológica está redefiniendo tanto el futuro del sector, como el concepto mismo de salud. Analistas de Alta Dirección Estratégica y consultoras internacionales, pronostican de aquí a 2035 en EE. UU una reasignación de fondos equivalentes a 1 billón de dólares actualmente asignados a procedimientos y procesos definidos como “obsoletos” hacia “modelos de atención de próxima generación”. Este cambio se describe como la oportunidad de transformar la atención médica “de un punto de quiebre a un avance decisivo” (From breaking point to breakthrough).(i)
Ese billón es el monto que se espera se desplace hacia la automatización de procesos administrativos, como derivaciones y programación de citas, automatización de procedimientos diagnóstico-terapéuticos y la atención definida como proactiva, predictiva y personalizada.
Se llega incluso a anunciar el desplazamiento de la institución asistencial, al hogar familiar, transformándolo en un centro de monitoreo continuo, en el que los dispositivos se volverán exponencialmente más sofisticados: espejos inteligentes que rastrean la temperatura y la presión arterial, comparándolas con datos históricos, e inodoros con tecnología habilitada capaces de detectar biomarcadores de posibles cambios en el estado de salud mucho antes de que aparezcan los síntomas. (ii)
La bioingeniería avanzada, la ingeniería de ciborgs, la robotización aplicada, la bioinformática y los procedimientos centrados en la medicina genómica: (CRISPR), dan soporte al cambio de paradigma enunciado. (iii) (iv)
Este último en particular, conlleva una consecuencia inquietante. Los avances en rastreo poligénico actualmente en etapa de comercialización, suponen la posibilidad de excluir a aquellos embriones “defectuosos”, o incluso, inducir características genéticamente determinadas, a través de procedimientos genómicos, de modo tal que el concepto de salud se va desplazando progresivamente desde quien no presenta signos de enfermedad, o no soporta la carga hereditaria de padecerla hacia quien haya sido optimizado en términos de su bagaje heredado, y pueda pagarlo, por supuesto.(1)
La historia muestra que el avance tecnológico por sí solo no garantiza progreso social. Angus Deaton (Premio Nóbel de Economía 2005) conceptualizó que los mismos mecanismos de innovación y crecimiento que históricamente permitieron a algunos países el “Gran Escape” de la pobreza y la enfermedad, generaron simultáneamente enormes desigualdades entre los que prosperaron y los que quedaron atrás.(v)
En el siglo XXI la IA actúa como un amplificador de esta paradoja. El futuro cercano promete diagnósticos instantáneos y recetas entregadas por drones, pero el contraste con el desfinanciamiento y la degradación de los sistemas sanitarios solidarios y universales resulta brutal.
Si el concepto ordenador del conocimiento científico se orienta hacia el perfeccionamiento individual sostenido por la capacidad económica del sujeto, y el acceso efectivo hacia quienes pueden pagarlo, de no mediar políticas públicas que lo contrarresten, los algoritmos serán capaces de diagnosticar incluso por vía remota enfermedades mucho antes de la aparición de los síntomas, pero mientras tanto la población más vulnerable ni siquiera podrá costear la consulta básica o la medicación.
El sujeto ideal del sistema de salud de próxima generación sería así, -si no hacemos algo al respecto-, un “súper consumidor” con altos ingresos que pagará de su bolsillo por innovaciones como la genómica y los “digital twins” (2), impulsando y financiando la evolución. Pero en el otro extremo, veremos- como ya se propone explícitamente - chatbots diseñados para atender las necesidades de quienes (SIC) “sean demasiado pobres para acceder a cuidados médicos especializados”. (vi)
El sector salud se está transformando en una economía de plata- formas. El paciente ya no es sólo el objeto del sistema. Es el producto para comercializar y el modelo de negocio, y la monetización del dato el resultado más relevante (incluso que el producto convencional). (vii)
Por lo que más que nunca, si el concepto de equidad no se incorpora desde el comienzo en las políticas y el diseño de las plataformas, la transformación digital conducirá inevitablemente a exacerbar las desigualdades existentes, porque las poblaciones subasistidas, como las que integran el vergonzoso 35% de pobreza estructural de nuestro país, carecen de acceso efectivo al sistema de salud, pero también a dispositivos, banda ancha o alfabetización digital, quedando por lo tanto excluidas del modelo conectado y proactivo que el progreso tecnológico impulsa.
La antigua contradicción entre avance tecnológico y progreso social reconoce una conocida respuesta: la tecnología es una condición necesaria pero no suficiente. El verdadero motor es la capacidad de las sociedades para gobernar ese avance, orientándolo a la equidad, la sostenibilidad y el desarrollo humano. Y este es sobre todo un problema moral que no lo resuelve I.A alguna. La respuesta ocupa el campo de la ética y los valores. Y por lo menos hasta aquí, esto es patrimonio excluyente de la Inteligencia Humana.
Para garantizar que la salud siga siendo concebida como un derecho universal y que la persona humana sea su objeto y fin último, las políticas públicas deben centrarse en lo que se denomina Equidad desde el Diseño (Equity Built In): si ésta no se construye desde el inicio en las plataformas, precios y políticas, el sistema reforzará las divisiones sociales condenando a los desfavorecidos a la postergación definitiva. Ello implica asociar la idea de tecnología, a la de inserción proactiva.
Por lo tanto, debe enfatizarse la priorización inclusiva del gasto, asegurando que las inversiones en tecnología apunten a garantizar el máximo de salud, para la mayor cantidad de personas y simultáneamente la sustentabilidad del sistema.
La tecnología ofrece las herramientas para un futuro más saludable y sostenible. Solo adoptando un enfoque impulsado por valores, asegurando que los andariveles por los que discurren sean éticos y que el acceso a la IA se utilice para cerrar y no para ampliar la brecha de la pobreza, podremos seguir sosteniendo la utopía aún posible de que la salud sea un derecho para todos, y no una mercancía para el disfrute exclusivo de las clases más favorecidas.

Referencias:

i From breaking point to breakthrough: the $1 trillion opportunity to reinvent healthcare|PwC 2025.
ii Deloitte Center for Health Solutions. Enero 2025.
iii Kozlow Max. The controversial embryo test that promise a better baby nature Sept 21, 2022.
iv Yee L, Chui M et al. Technology Trends Outlook 2025. McKinsey & Company. July 2025.
v Deaton, A. (2015). El gran escape: Salud, riqueza y los orígenes de la desigualdad (I. Perrotini, trad.). México: Fondo de Cultura Económica.
vi OpenAI CEO Says AI Will Give Medical Advice to People Too Poor to Afford Doctors. Futurism: disponible en https://futurism.com/the-byte/openai-ceo-ai-medical-advice
vii Gleiss, A., Kohlhagen, M., & Pousttchi, K. (2021). An apple a day – how the platform economy impacts value creation in the healthcare market. Electronic Markets, 31(4), 849-876. DOI:10.1007/s12525-021-00467-2.

1) Toda asociación con la idea distorsionada del Übermensch Nietzschiano, o el concepto de “raza superior” queda a cargo del lector.
2) Réplica o modelo virtual exacto de un objeto físico, proceso o sistema que existe en el mundo real

  

  * Médico cardiólogo y sanitarista. Mg. en Economía y Gestión y Mg. en Salud Pública. Doctor en Medicina. Director Académico IPEGSA.

 
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