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 Opinión

    
MEDIO SIGLO DE TENDENCIAS EN EL CAMPO DE LA SALUD
 
Por
el Dr. Hugo E. Arce (*)


Hacia el final del prolongado período de posguerra de las décadas del 50, 60 y 70, donde predominó en el campo de la Salud Pública, la idea de proporcionar a la totalidad de la población una atención médica accesible, oportuna, integrada e integral, diversas vertientes del pensamiento sanitario confluyeron en septiembre de 1978, en Alma-Ata, -Capital de Kazajistán, una de las repúblicas soviéticas-, en una Conferencia Internacional organizada en forma conjunta por OMS y UNICEF.
Allí coincidieron los expertos en declarar una meta ambiciosa, salud para todos en el año 2000, y una estrategia para alcanzarla, la atención primaria de la salud (APS). A partir de ese amplio consenso, se difundió en todo el mundo la estrategia de APS, como paradigma rector de todos los postulados de política sanitaria, que los organismos internacionales y los gobiernos participantes, manifestaban como respaldo de sus intenciones.
Los 8 componentes originales que contenía la Declaración de Alma-Ata, fueron objeto de distintas interpretaciones, según la visión de quienes los utilizaban. La mayoría hizo hincapié en la prioridad de las acciones de prevención y promoción, y del 1er nivel de atención, controlando el uso apropiado de la tecnología, en la planificación de los servicios de salud.
Otros alentaron la convergencia de los líderes de las instituciones que conforman los sistemas de salud, en principios generales y redes integradas, en un proceso al que denominaban planificación estratégica. En esta línea se planteaba que todos los actores de los servicios de salud -públicos o privados, con o sin fines de lucro, incluyendo médicos populares y curanderos- eran necesarios para garantizar el acceso de toda la población al Sistema.
En nuestro Continente, la OPS invirtió grandes esfuerzos en las décadas del 80 y 90, para promover sistemas locales de salud (SiLoS).(1) Ese enfoque se oponía a los que interpretaban que la resistencia a la estrategia de APS provenía del modelo médico-hegemónico.(2)
Es significativo que las ofertas educativas y los programas sanitarios de las autoridades de ese momento, a menudo exponían los fundamentos de APS, aunque enfatizaban el acceso de los nuevos profesionales y de la población usuaria a los servicios de alta complejidad tecnológica.
En los ‘90 -al calor de la explosión de las comunicaciones y la informática- cobró universalidad la corriente de calidad de la atención médica, inspirada en una vertiente equivalente de los ’70 en el campo de la industria.
Este nuevo paradigma se expandió ávidamente en todo el mundo, fortalecido por los principios de seguridad del paciente y de prevención del error médico (3), iniciados en EE. UU. El principio de la Calidad dio lugar a que se multiplicaran las organizaciones de Acreditación Hospitalaria, reproducidas en más de 70 países, como método integral para evaluar los ámbitos donde se articulan las diversas instalaciones y prestaciones de atención de los pacientes.
Entretanto los organismos internacionales (OPS-OMS) dedicaron sus esfuerzos a definir por consensos mundiales, los objetivos (estadísticos) de desarrollo del milenio, y hacia 2010, los del desarrollo sustentable, como respuesta a la identificación de prioridades universales, enunciadas en términos de salud global.
Durante el Siglo XXI, distintos atributos de la tendencia mundial a la calidad y seguridad asistencial se fueron desplegando y adquiriendo entidad propia, a través de instituciones y eventos especializados. La seguridad del paciente dio lugar a una alianza mundial, promovida por la OMS, con el aporte de organizaciones gubernamentales y no gubernamentales. Se acordaron principios para medir la evolución de la atención médica mediante indicadores, con validación internacional.(4)
Se realizaron encuentros y diversos reconocimientos para instituciones destacadas por su atención centrada en la persona. Teniendo en cuenta la diversidad de modelos de financiamiento de la atención médica y de modalidades de contratación, se formularon criterios para gestionar sistemas de atención basados en valor, que permitieran planificar redes de servicios con la mayor eficiencia económica, proveyendo cuidados de la mayor calidad.
Se desarrollaron guías de práctica clínica, con el fin de uniformar los criterios de diagnóstico y tratamiento de las patologías prevalentes. Esta forma de normatizar las actividades asistenciales más frecuentes y las unidades de atención de emergencias se ha difundido en la mayoría de los países, garantizando criterios equivalentes, comparables entre diferentes prestadores. Asimismo, se están acordando nuevos protocolos para evitar eventos de resistencia bacteriana.
Por otra parte, ante los costos crecientes de la atención médica y la multiplicación de medicamentos derivados de grandes inversiones -sustentados en los avances de anticuerpos monoclonales e ingeniería genética-se establecieron organismos estatales para la evaluación de tecnologías asistenciales. Estos progresos tuvieron como efecto negativo, un crecimiento exponencial del gasto farmacéutico, que puso en estado de alerta el financiamiento de todos los sistemas de salud, aún los más industrializados.(5)
Sin embargo, más allá de las expectativas sobre el efecto progresivo en la redistribución de los recursos de la sociedad, los resultados durante 1/4 de siglo (1990-2015), medidos con alta precisión metodológica en 195 países, mostraron que en ese período sólo lograron mejoras significativas en sus servicios de salud, los países y regiones de bajo riesgo socio-demográfico, es decir, los más desarrollados.(6)
Alrededor de 2015, fue creciendo el interés por la Inteligencia Artificial (IA) en todos los ámbitos de producción y servicios, al considerar que su operatoria en términos de inmediatez, será la base de la denominada “4ª Revolución Industrial”. Pero su desenvolvimiento no estará exento de riesgos, porque requerirá enormes consumos de energía, que magnificarán las estructuras de generación.(7) ¿Deberemos volver al principio de sustentabilidad para prevenir esta nueva amenaza?

Bibliografía:

1) Organización Panamericana de la Salud: Los Sistemas Locales de Salud; Conceptos, Métodos, Experiencias. Ed. OPS/OMS, Publicación Científica N° 519, Washington D.C., 1990.
2) Organización Panamericana de la Salud: La Renovación de la Atención Primaria de Salud en las Américas. Documento de Posición de OPS/OMS. Ed. OPS, Washington D.C., 2007.
3) Institute of Medicine (IoM): To Err is Human; Building a Safer Health System. Ed. IoM, 1999.
4) Organization for Economical Cooperation and Development (OECD): International Journal for Quaity in Health Care, OECD Indicators Project. Suplement, september 2006.
5) Arce H.: ¿Cómo afrontar los costos crecientes de la atención médica? Medicina (Buenos Aires) 2019; 79: 529-533 (N° Especial 80° Aniversario). Premio “Obra Social Luis Pasteur”.
6) Healthcare Access and Quality Index based on mortality from causes amenable to personal health care in 195 countries and territories, 1990–2015: a novel analysis from the Global Burden of Disease Study 2015. The Lancet; 390: 231-66. Published online May 18, 2017. Bill & Melisa Gates Foundation.
7) Daitch A. (experto IA): ¿Estamos en una burbuja de inteligencia artificial o en la base de una nueva revolución? La Nación, Economía. 28-sept-2025: 12
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(*)  Médico sanitarista. Doctor en Ciencias de la Salud. Director de la Maestría en Salud Pública, Instituto Universitario de Ciencias de la Salud, Fundación Barceló. Miembro del Grupo PAIS.

 
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